Canal

domingo, 18 de enero de 2015

El padre que llevó a su hijo a una cita GAY



Un padre llevó a su hijo a una cita y restauró mi fe en la humanidad.

¿Sabes esos momentos que parecen sacados de una película? Sabes cuales son – donde esperas que, literalmente, comience a sonar una canción inspiradora justo en el climax de una escena para derramar un par de lágrimas, que casualmente está ocurriendo frente a tus ojos.

Bueno, presencie una merecedora de un Oscar.

El fin de semana, mientras estaba sentado en Starbucks, escribiendo (sí, lo sé, no puede ser más cliché) noté a un hombre y su hijo entrar a la cafetería. Mi gaydar me informó inmediatamente que estaba en presencia deuno de mi propia especie. El chico era muy atractivo, con una franela de GaGa y jeans remangados. Aparentaba estar alrededor de los dieciséis años. Un hombre que parecía ser su padre, que solamente se podría describir como viril, le acompañaba. Grande e intimidante en estatura, su padre vestía una camisa de camuflaje y unos jeans un tanto sucios.

Momentos después otro joven, alrededor de la misma edad, entró a la cafetería. Caminó hasta el primer chico y le dio un amoroso abrazo. El padre asintió rigurosamente en una demostración a lo macho de un saludo. “oh oh,” pensé, ese no parecía el tipo de hombre que estaría extremadamente feliz de tener un hijo abiertamente gay. Los chicos caminaron al mostrador para pedir sus cafés con sobreprecio y el padre pagó.

Luego de recibir sus bebidas y sentarse, el padre le dijo a los chicos “pórtense bien” y les dio a ambos un apretón de manos (les dije que era un hombre viril). Le dijo a su hijo que lo llamara cuando estuviese listo, para recogerlo, y salió de la tienda. De frente a la puerta principal, vi al padre detenerse en la ventana de la fachada de la tienda. Con sus espaldas a la puerta, ignorando que papá todavía estaba mirando, los chicos se acercaron para un beso. Para mi sorpresa, la reacción del padre fue una radiante sonrisa. Su hijo estaba enamorado, y no importaba que fuera de un chico.

Yo era un desastre por dentro. Me mantuve en público, pero realmente quería llorar por el hermoso momento que acababa de presenciar. Y entonces me di cuenta; acababa de juzgar a alguien. Asumí que porque ese hombre encajaba en un estereotipo instantáneamente estaba en contra de la igualdad, y que no había manera de que aprobara la sexualidad de su hijo.

Es fácil convertirse en cínico y hastiado, especialmente cuando pareciera que muy a menos nos enfrentamos a historias devastadoras como la de Leelah Alcorn, quien tomo su vida por el rechazo que tuvo de sus padres luego de anunciar que era trans. Yo mismo he enfrentado rechazo debido a mi sexualidad por gran parte de mi familia conservadora, que me ha llevado años superar. Dicho eso, se me ocurrió que para que un grupo que se enfrenta a demasiadas críticas, las personas de la comunidad LGBT podemos ser bastantes críticos. A veces asumimos que las personas nos odian por nuestra identidad, y muchos ciertamente lo hacen. Pero no podemos olvidar que hay personas haciendo un mejor trabajo que del que le damos crédito.

Por cada historia de alguien escribiendo “maricon” en la puerta de una pareja gay, hay una de un padre sonriendo mientras mira a su hijo gay adolescente abrazar abiertamente a un chico que le importa. Para cada horrible historia de alguien revelando su sexualidad, hay una historia de una familia que recibe a su ser querido con nada más que apoyo y aceptación.

Ciertamente no deberíamos llevar a menos los desafíos que nuestra comunidad enfrenta. No deberíamos sólo mostrar lo bueno e ignorar lo malo. No deberíamos dejar de luchar por la equidad sólo algunos lo han recibido. Pero debo decir, en esos malos días cuando parece que las probabilidades están apiladas en nuestra contra, ahora puedo recordar la escena que presencié en Starbucks, una escena de amor y aceptación de una fuente inesperada y tengo una razón para sonreír.


Fuente (en inglés): huffingtonpost.com

1 comentario:

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...