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lunes, 4 de mayo de 2015

¿Por qué el dolor puede causar placer?

Se trata de dos sensaciones que suelen ser completamente opuestas: dolor y placer, suelen asociarse con lo negativo y positivo, pero lo cierto es que a nivel cerebral están más cerca de lo que crees.
El dolor puede provocar placer para muchas personas y, no sólo desde el punto de vista sexual, sino que también como terapia médica. Hoy, vamos a contarte como estas dos sensaciones tan diferentes tienen mucho en común.

Relación entre dolor y placer

Científicamente, la línea que separa dolor y placer es muy pequeña. Ambas sensaciones, primariamente físicas y que son muy intensas, activan el mismo circuito cerebral y liberan dopamina.
La dopamina, es un químico cerebral que de cierta manera recompensa al cuerpo con una sensación agradable, similar a la de las drogas. En el caso del placer, la dopamina genera esa sensación de relajamiento y bienestar y, cuando hablamos de dolor, llama a disminuir en algo ese sufrimiento.
El dolor en sí no es adictivo, pero sí la sensación de liberarse de él. No por nada se produce adicción a medicamentos opioides para el dolor.
Quienes sufren de fuertes dolores crónicos, pueden utilizar actividades que causan un dolor menor como forma de buscar alivio.
Un dolor que se siente como recompensa, se interpreta como tal. Uno de los casos más comunes, está entre quienes realizan deportes muy exigentes para el cuerpo y, se sobreponen al dolor con el placer que provoca el triunfo o llegar a la meta.
El placer del dolor viene de la experiencia emocional que provoca y no de la física: un dolor poco o medianamente intenso, puede ser interpretado como una señal de placer. El sentir que el dolor disminuye o que podemos tolerarnos, genera bienestar y, un dolor que se puede manejar, puede convertirse en parte del juego sexual.

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